¿De verdad puedo adelgazar?

 



Una de las grandes mentiras que nos creemos los nutricionistas es que el paciente que tenemos adelante, interesado por adelgazar, quiere hacerlo. El solo hecho de consultar por primera vez no lo asegura (y nosotros creemos que llegó a conciencia), nos alegramos, alentamos y felicitamos.

Lamentablemente aún no conocemos qué tan grande es la parte sumergida del iceberg que tenemos adelante, solo vemos lo superficial.

Nos encantaría que así fuera y tratamos a la persona como si todo lo que tiene que hacer para estar motivado ya estuviera hecho. Como si ya estuviera convencido de lo interesante que es el camino que le espera, cuidar la salud nada mas ni menos.

En temas de cambios de hábitos todos funcionamos igual. Tenemos un envión que a veces, por lo exagerado, nos produce un agotamiento y nos incapacita para seguir. ¿Por qué? Porque no fortalecimos antes el músculo que lo sostiene, el de la voluntad.

N.N. llega a consultar porque quiere probar las esencias florales. Dice que no se puede poner las pilas y que cuando se las pone, se le gasta enseguida el entusiasmo. N.N. comienza por el principio, el cuerpo emocional. Después, asegura, cuando me sienta fuerte, empezaré a adelgazar, buscaré ayuda y sentiré que puedo sostenerlo en el tiempo.

N.N. es un ejemplo cotidiano de lo fácil que resultaría tomar el toro por las astas y entender que hay emociones que deben atenderse antes de encarar cualquier cambio de hábitos. La toma de decisiones (Scleranthus, Cerato), la voluntad y autoestima (Lach, Gentian), la adaptación a los cambios (Walnut), la esperanza cuando se ha errado muchas veces (Gorse), son algunas de las que se podrían elegir para administrarse un tiempo antes y así preparar "el terreno" para el plan de alimentación.

Y en ese preparar el terreno N.N. descubre que no solo adelgazando se encuentra bien, también antes de que eso ocurra, porque el bienestar siempre es una percepción interior que no tiene que ver con la apariencia. Después, cuando saborea los logros, cuando se siente más ágil, más saludable y se gusta más en el espejo, se da cuenta de que hizo las cosas bien.

Las flores de Bach y también otras esencias florales, de otros sistemas,  están para apoyar en todos los tratamientos pero especialmente mi consejo es hacerlo un tiempo antes de un tratamiento dietético, como forma de sostenerlo en forma natural y sin esfuerzo. Los beneficios son muchísimos. El principal, darnos cuenta que la pregunta del título la podemos responder con toda sinceridad.

Gracias por leerme,

Lucía Borsani



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