DICIEMBRE, EL MES EN EL QUE NO VIVIMOS

 






Arranca diciembre y lo empezamos a devorar con más avidez que las doce uvas de fin de año. No conforme con este aceleramiento, noviembre se suma a los festejos navideños anunciando guirnarlas, árboles y otros adornos a ver si mejora las ventas colgándose del mes ajeno.

Lisa y llanamente, eso se llama NO vivir en el Presente, y así desmerecemos nuestra única obligación como seres tridimensionales que somos: vivir en el Ahora.

Pues no solo se trata de navidad, también de conseguir la agenda para el año entrante, de planificar licencias, de pensar “con quien pasamos las fiestas” y demás accesorios culinarios, regalos y mercado libre que le circula al supersónico último mes del año.

Fechas para todo: cierres de cursos, baile del nene, comida de despedida y compra de regalos.

En ese maremoto intentamos transitar algunos fuera de reglamento, dentro de lo posible, que vivimos procurando estirar la felicidad a ver si de estirarla asoma algo y la podemos olfatear en serio, sobre la convicción de que solo con la mente focalizada en el Presente estamos viviendo realmente. Todo lo demás es una película mental que rueda mientras hacemos lo que hacemos para sobrevivir.

Las esencias florales una vez más nos ayudan a no olvidar nuestros deberes como humanos y a vivienciar la paz en medio de tanto acelere. White Chestnut ayuda a despejar la mente de pensamientos, Clematis a focalizar en el Aquí y Ahora, Agrimony a seguir nuestro corazón, Centaury a decir que NO…

Viene bien en el último mes del año pensar:

¿Estoy focalizado en mi Presente o estoy galopando sobre lo que todavía no sucedió?

¿Me siento bien conmigo mismo? ¿Me acuerdo o intuyo Quien Soy?

En la imagen, una flor de mi jardín, se llama "Suspiro" y florece en diciembre...

¡Feliz diciembre para todas y todos!

Gracias por leerme.

Lucía Borsani


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