LA DESAPARICIÓN DEL PACIENTE
No es ningún hecho policial, pero es real y concreto: en la terapia floral el paciente no existe. ¿Qué quiere decir paciente? Una persona que espera que otra le ayude y solucione su problema.
No es así para el terapeuta floral. No se trata de estar en el rol de solucionador de nada, ni siquiera de ayuda, que lo colocaría en un plano superior. La persona que consulta, a quien bien se le puede decir "consultante" o "cliente" es quien hace casi todo el trabajo.
El terapeuta se limita a interpretar y ser un nexo entre esa persona que quiere cambiar y el poder transformador de las flores.
Recuerdo el caso de un adolescente que llegó a la consulta impulsado por su madre, por no decir obligado. Él sí se ubicó en la actitud de paciente, porque estuvo sentado sin conectar demasiado y esperando pacientemente que llegue el momento de terminar. Aunque en el medio se haya reído un rato, claro que sí ¿cómo podría dejar pasar yo la oportunidad de sacarle una sonrisa?
Pero también cito el caso de una señora que llegó muy interesada en que las flores puedan aliviar sus dolencias y sin cuestionarse la posibilidad de cambiar su "forma de ser", porque "defectos todos tenemos y yo a esta edad no voy a cambiar". Otra paciente que esperaría pacientemente cambios como lluvia de bendiciones a su vida...sin mucho cambio en realidad.
Y en esto soy dura y sincera: No habrá cambios con las flores de Bach si la persona no entiende que es parte del problema. Que las dolencias, "defectos", situaciones que vive, todo tiene que ver con ella y no con "lo que me hacen los demás", o "la mala suerte", o tantas justificaciones más.
Y como todo tiene que ver con uno, uno es el protagonista. Las esencias florales y el terapeuta solo colaboran en el proceso.
Por eso el "paciente" desaparece de la terapia floral y pasa a actuar una persona necesitada de cambio, humilde a la hora de reconocer ser parte de todos sus problemas y esperanzada en alcanzar sus objetivos. Confiada a las bondades de estos remedios naturales pero diligente para cumplir con las tomas, conectarse con sus emociones y por sobre todas las cosas calmar la mente y empezar a cuestionarse creencias, formas de ver la vida y hasta el propio concepto de la felicidad.
Gracias por leerme.
Lucía Borsani
Interesante enfoque de la terapia floral. El ideal es ese que el paciente no se sienta paciente. Un abrazo. carlos
ResponderEliminar