UN ICEBERG DE FLORES

Tomar el gotero y contar cuatro gotas sobre la lengua es la primera acción de la terapia floral. Con la frecuencia sugerida por el terapeuta. Acordarse de esa acción y repetirla cierto número de veces parece ser la totalidad de los deberes de quien toma esencias florales. Pero esta es solo la punta del iceberg.

Ene Ene venía tomando flores de Bach hacía cuatro meses. Sin bajar la guardia. Un día me dijo "las flores ya no me están haciendo nada", "no siento nada especial". Y nos pusimos a hablar de bueyes perdidos, o quizá no tan perdidos, porque en su conversación me dejó en claro que "ahora nadie me dice lo que tengo que hacer", "la tengo clara, si no tengo ganas no voy", entre otras frases más que significativas. Miré su ficha y entre otras flores estaba con Centaury y Larch, ambas trabajando la fuerza personal y la autoestima.

Entonces uno mira desde la vereda de enfrente que quien tiene por delante brilla de otra manera, aún cuando no perciba fuegos artificiales en su vida cotidiana y crea que esta no tiene nada para mostrarle.

Las esencias nos van florenciendo por dentro y la punta del iceberg deja traslucir ese mundo de colores si agudizamos la percepción y si estamos frente a personas que nos conozcan bien en un antes y un después.

Con esa sutileza trabajan las flores y de buenas a primera, un día, ocurre algo asombroso, tan asombroso como cuando abre un capullo, cuando se eleva una flor entre la monotonía del verde.

De florecer por dentro se trata y todo lo demás viene por añadidura.

Gracias por leerme.

Lucía Borsani


Imagen: De Created by Uwe Kils (iceberg) and User:Wiska Bodo (sky). - (Work by Uwe Kils) http://www.ecoscope.com/iceberg/, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=209674

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