LAS ESENCIAS FLORALES Y EL COVID


Si. La respuesta es sí a eso que estás pensando. Leíste el título y te preguntaste si las esencias ayudan enfrentar esta pandemia. Y te respondo que sí, porque ayudan al sistema inmunológico, el cual (pobrecito) está siendo “el empleado del mes” todos los días desde el 2020 en adelante.

El sistema inmunológico, como cualquier otro sistema orgánico, está en nuestro cuerpo físico.

Haciendo un breve racconto de nuestra “identidad”, podríamos decir que tenemos cuatro cuerpos inferiores y tres superiores. Los primeros son: El cuerpo físico, el etérico, el emocional y el mental.

Hablar de los superiores, los que nos conectan con nuestro Yo Superior, ya es hilar más fino a los efectos de esta explicación.

El cuerpo físico es un viejo conocido, o mejor dicho un eterno joven de carne y hueso que nos vehiculiza en la vida. El etérico, que le sigue, es su doble energético. Es el que se nutre con el sol y las energías telúricas, también con las energías del sistema floral, para distribuirlo hacia los demás cuerpos. (Es el cuerpo que se queda unos días rondando nuestro cadáver, el que demora más en desintegrarse y ha recibido el digno nombre de “fantasma”).

A continuación el cuerpo emocional, con dos partes: una más inferior con emociones más básicas y otra superior con emociones o sentimientos más elevados (confianza, altruísmo, alegría...las llamadas positivas).

Compartimos con los animales tres cuerpos: físico, etérico y emocional.

Nos diferencia de ellos el cuerpo mental, con la mente concreta (la que razona, ve la dualidad de las cosas, juzga) y la mente abstracta, la más cercana a los cuerpos superiores, que toma decisiones por intuición, no reacciona, despierta en Consciencia viendo la Totalidad y es la candidata a vivir con comodidad en una 5ta. dimensión. (Se está hablando de una 5ta. dimensión ya en este presente de la Humanidad y estamos hablando del desarrollo de esta mente superior).

De la armonía de todos los cuerpos depende nuestra salud y vitalidad, es bueno recordar que cada uno de nosotros contribuye al entorno en positivo o negativo, según cómo estemos. ¿Quien no conoce una persona desequilibrada en su entorno? ¿Es la más atractiva para interactuar? Seguro que no.

El cuerpo emocional se nutre de energías sutiles para funcionar. Por eso recibe y aplaude las buenas influencias de una mente calmada, positiva, tanto como de un cuerpo saludable, cuidado, fortalecido.

El sistema inmunológico trabaja como un loco en estos tiempos. Lo ayuda la alimentación saludable, el ejercicio, la calma mental y la inteligencia emocional, que es conocernos mejor a nosotros mismos y gestionar mejor nuestras emociones, procurando evolucionar, trabajar sobre los defectos, sobre el carácter y todo aquello que nos ayude a estabilizarnos. Ahí está el excelente recurso de las Flores de Bach y otros sistemas florales aportados desde el conocimiento profundo de su accionar en todos los planos, incluido el espiritual. Probarlas es una decisión personal, yo diría con el aval de la mente abstracta, convencidos de la necesidad de un cambio en nuestros paradigmas y nuestra manera de vivir. Acordándonos que somos parte de la naturaleza y en ella están los recursos que necesitamos para vivir en armonía.

Gracias por leerme.


Lucía Borsani


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